Gastos a tener en cuenta al vender un piso

En la venta de una vivienda por lo general se analiza desde el punto de vista del comprador, pero vender un piso lleva una serie de gastos e impuestos donde el propietario es el que debe tener en cuenta al momento de fijar un precio, simplemente nadie se libra de pasar por las arcas de las administraciones. Entre estos gastos se destaca la plusvalía de hacienda, pues la venta de una inmueble debe tributar en el impuesto sobre la renta de las personas físicas, conocido como IRPF, si se reside en España y en caso contrario, estará sujeta el impuesto sobre la renta de no residentes.

Al presentarse toda ganancia, se debe declarar como incremento patrimonial, es decir, pagar por la diferencia entre el importe de la compra y el de la venta, pero siempre que haya habido beneficios. Esto se calcula teniendo en cuenta la diferencia entre el valor al que se vende la vivienda y el valor en el que se compró. Claro está, si se vende por menos de lo que se compró hay una pérdida patrimonial, que se puede compensar con ganancias obtenidas en diferentes actividades.

Otro de los gastos al vender un piso en la plusvalía municipal, el cual técnicamente es el impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana, este se liquida en los ayuntamientos y todo el mundo la debe pagar. Dicho impuesto se calcula sobre el valor catastral de la vivienda y el número de años que se ha tenido en propiedad. Cabe destacar que si al vender el piso no se ha realizado la cancelación registral de la hipoteca aunque este amortizada, hay que pagar la cancelación de la misma para que el nuevo comprador pueda inscribirlo a su nombre;  esto es un gasto de notaria y registro que se debe tener muy en cuanta.

El piso se tiene que vender libre de cargas, por consiguiente otro de los gastos al vender un piso es que se tiene que estar al día con los pagos de comunidad, IBI, derramas, las tasas de basura, entre otros; y sin olvidar que el vendedor igualmente tiene que presentar el certificado de eficiencia energética ya que es obligatorio desde el 2013.